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| Frank Kelly |
Durante años, la contaminación se ha relacionado casi
exclusivamente con las enfermedades respiratorias y el asma. El profesor Frank
Kelly, del Kings College, ha consagrado precisamente su investigación a los
efectos en los pulmones de las partículas en suspensión, del dióxido de
nitrógeno (NO2), del ozono troposférico y del dióxido de azufre (SO2), los
ingredientes más habituales del cóctel tóxico en el aire de nuestras ciudades.
"Pero desde hace diez años se han reconocido
ampliamente los efectos de la contaminación en las enfermedades
cardiovasculares", advierte el profesor Kelly. "Y la evidencia sobre
los impactos en la salud de los fetos empieza a acumularse también desde hace
cinco años".
La preocupación por los efectos múltiples de la
contaminación -que puede contribuir al infarto, al ictus y al cáncer de pulmón-
ha crecido en paralelo a los inquietantes niveles de NO2 y partículas en
suspensión en las ciudades europeas, "sobre todo por el aumento de la
flota de motores diésel" (apostilla Kelly).
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| Jordi Sunyer |
Uno de los campos de investigación donde más se está
avanzando es el de los efectos de la contaminación sobre el embarazo, y las
complicaciones que pueden surgir durante la gestación: desde problemas de
crecimiento a trastornos neuropsicológicos. Un estudio de la Universidad de
Pittsburg, publicado por Science Daily, concluye que la exposición a altos
niveles de partículas en suspensión en de las madres embarazadas y en los niños
de dos años puede incrementar el riesgo de autismo. Los efectos de contaminación en la población infantil
preocupan también a los expertos. Un equipo dirigido por Jordi Sunyer,
codirector del Centro de Investigación de Epidemiología Ambiental (CREAL), ha
revelado que los alumnos de colegios cercanos a carreteras o calles con mucho
tráfico tienen un desarrollo cognitivo más lento que los estudiantes que no
están expuestos al mismo nivel de circulación vial.
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