La contaminación y el cambio climático son dos problemas distintos, pero no distantes. El CO2 es al fin y al cabo un gas incoloro, inodoro e inocuo, que no contribuye directamente al cóctel tóxico que se respira en las ciudades, pero sí al efecto invernadero cuando se acumula en la atmósfera.
Un contribuyente generoso a los dos grandes problemas
ambientales del momento es sin embargo el carbono negro, resultado de la
combustión incompleta de los productos derivados del petróleo y que da color al
hollín...
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| Carbono Negro |
"Reducir la flota de vehículos y los kilómetros
recorridos en las ciudades en coche privado es también una manera de matar dos
pájaros de un tiro. Menos emisiones de CO2 y de NO2 no es solo bueno para la
salud, sino bueno para el planeta".
"Hay otros vínculos obvios entre los dos problemas:
los episodios de clima extremo como las sequías o las olas de calor pueden
también contribuir a escenarios puntuales de alta contaminación en las
ciudades. Ahora bien, no podemos olvidar que los vehículos diésel son por lo
general más eficientes, y que por tanto contribuyen al cambio climático en
menor medida que los de gasolina convencional".

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